Victoria Eugenia Henao, la viuda del capo de la cocaína más famoso del mundo, Pablo Gaviria Escobar, ha hecho revelaciones en su autobiografía “Mi vida y mi cárcel con Pablo […]

Victoria Eugenia Henao, la viuda del capo de la cocaína más famoso del mundo, Pablo Gaviria Escobar, ha hecho revelaciones en su autobiografía “Mi vida y mi cárcel con Pablo Escobar” que hasta el momento resultaban totalmente desconocidas y que desvelan un capitulo que relaciona a sus hijos, aunque sea de lejos, con el sistema educativo cubano.

Como lo lee, en este ejemplar, escrito quizás por una de las personas más cercanas a este genio del mal, se llegan a conocer cosas increíbles sobre esta leyenda del mundo del narcotráfico.

El capitulo este en especial resultaría solo algo sin importancia si se lee sin tener en cuenta el espacio tiempo en el que se desarrolla. De acuerdo a lo escrito por Eugenia Henao, sus profesora de bachillerato, Albia Lía Londoño, jugó un papel crucial en la educación académica de sus hijos, quienes claramente no podían acudir a ningún tipo de colegia, privado o publico, por la amenaza que podían representar para su vida y para la propia seguridad del negocio de su padre.

Los problemas que se había ganado Escobar por sus negocios obligaron a la familia a vivir en la clandestinidad, por lo que sus hijos no podían volver a colegios comunes debido a las constantes persecuciones, allanamientos y hasta el riesgo de que resultaran secuestrados.

En ese terreno entra a jugar “Rita”, como apodaban en el circulo privado a Lía Londoño para protegerla, quien es calificada por la propia viuda de Escobar como “una educadora incondicional”.

La maestra se encargaba de la educación de Manuela y Juan Pablo, para lo que “constantemente” viajaba a Cuba para “actualizarse en los últimos avances en materia pedagógica” con dinero aportado por el mismo capo.

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En el libro, Eugenia Henao explica que a su regreso de cada viaje la maestra venia “con sus maletas repletas de textos escolares de los que se usaban en Cuba y los cuales consideraba útiles para la formación de sus hijos”.

Ahora la pregunta es sencilla: ¿En qué lugar en Cuba conseguía la misteriosa maestra estos libros de texto pues no tenemos conocimiento de que en ninguna tienda o librería del país se vendieran?

Lo otro que resulta bien extraño es que esta parte en la vida de la familia Escobar transcurre entre los años 1984 y 1993, cuando matan al capo colombiano. En ese mismo periodo se desató el escándalo en la cúpula militar cubana por el que un grupo de personas fueron destituidas de sus cargos, o encarceladas, o fusiladas por ser partícipes del narcotráfico.

En el mismo libro existe otro detalle que también vincula al capo con la isla. Se trata de un episodio ocurrido en noviembre de 1993, unas semanas antes del asesinato de Escobar, cuando el político José Ignacio Vives llegó al escondite donde se encontraba Eugenia con sus hijos para ofrecerles “una ayuda” con la que podrían conseguir “asilo” en Cuba a cambio de una buena cantidad de dinero que se le entragaría al Gobierno del entonces presidente Fidel Castro.

“Vives nos pareció convincente, y mucho más cuando fue con mi hermano Fernando a la sede de la embajada cubana en Bogotá para demostrarnos que tenía contactos de muy alto nivel en La Habana”, escribió la viuda del capo en el libro.

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