Fotos: La migración masiva y sus efectos dominó Aumenta la vida en América Latina

En algunas partes de América Latina, el desempleo, el acceso limitado a la educación y la corrupción política persisten durante generaciones, lo que promueve ciclos de violencia y desplazamiento. He documentado este evento durante los últimos cuatro años, viajando en rutas migratorias de Venezuela a Colombia y de América Central a México y Estados Unidos.

Desde 2018 he pasado meses y semanas en las rutas andinas que conectan la frontera con los principales insumos de Venezuela, los puertos colombianos de La Guazira y Norde de Santander y la capital Bogotá. Una crisis política venezolana ha llevado a la deportación de 5 millones de migrantes desde 2016. Hay colombia El país ha sido el más afectado por el desalojo, pero muchos migrantes están encontrando lugares y trabajos seguros y mudándose a otros países.

Este año, como resultado de los huracanes Etta e Iota, viajé a Honduras. Allí, las inundaciones y los deslizamientos de tierra interrumpieron las vidas de 4,5 millones de personas, lo que provocó una migración significativa a los Estados Unidos, a raíz de la reciente migración política y otros desplazamientos recientes causados ​​por la violencia incontrolada de las turbas.

Siguiendo a inmigrantes de diferentes países durante mucho tiempo, he visto innumerables historias de pérdida y división a los ojos de los más vulnerables: los que nacieron, los que crecieron, los que murieron mientras se mudaban. Cuando documenté los viajes de los inmigrantes, tenía en cuenta la diversidad de factores que motivan a cada población a emigrar, pero también me di cuenta de que el movimiento humano está afectando ampliamente a las comunidades de América Latina.

Décadas de guerra civil, pobreza local o violencia hacen que sea más difícil para los inmigrantes encontrar mejores condiciones de las que están huyendo. Al cruzar fronteras controladas por pandillas y grupos insurgentes, las personas son sometidas a secuestros y reclutamientos. Algunos no logran su objetivo. Otros a menudo van a pie, con la esperanza de encontrar un lugar donde puedan comenzar un nuevo capítulo en sus vidas.

Izquierda: Personas esperando en la fila para recibir comida gratis en una iglesia benéfica en Villa del Rosario, Colombia en 2018. Derecha: Una joven venezolana usa un trofeo para mendigar en una calle de Bogotá en 2018.

Los niños venezolanos esperan comida en 2019 en Paraguay, Colombia.

La gente descansa sobre un puente en la ruta migratoria en San Manuel, México, en marzo.

Izquierda: Niños venezolanos esperando comida en 2019 en Paraguay, Colombia. Derecha: Personas descansando sobre un puente en una ruta migratoria en San Manuel, México, en marzo.

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Nicoló Filippo Rosso es un fotógrafo italiano afincado en Colombia, Centroamérica, México y Estados Unidos.

Edición de fotos Chloe Coleman. Diseño de Claire Ramirez.

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