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Cuando al expresidente estadounidense Barack Obama se le ocurrió visitar el restaurante Coyo Taco de Wynwood no imaginó que se convertiría en todo un viral en las redes sociales. En […]

Cuando al expresidente estadounidense Barack Obama se le ocurrió visitar el restaurante Coyo Taco de Wynwood no imaginó que se convertiría en todo un viral en las redes sociales.

En la tarde de ayer, como parte de la campaña de votaciones, Obama llegó a Miami para apoyar a los candidatos demócratas Andrew Gillum y Bill Nelson.

Luego del encuentro con la prensa parece que le entró hambre al grupo se fueron a almorzar uno tacos… y el barrio enloqueció.

Cuando Obama se bajó del Chevy Suburban de color plateado en que viajaba, las mujeres del local comenzaron a gritar como locas.

A las 3.45 de la tarde de ayer, el auto se detuvo frente al local ubicado en la 2da Avenida del North West. Todos ya tenían sus teléfonos celulares en las manos, listos para tomar una fotografía que les permitiese recordar el momento.

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“¡Quiero que todos salgan a votar!”, grito el ex mandatario, mientras estrechaba las manos de algunos de los presentes.

Dentro del restaurante, los clientes quedaron sorprendidos cuando vieron entrar a Obama, quien rodeado de un grupo de agentes del Servicio Secreto, se acercó a las cajas para ordenar una orden de tacos y unos nachos con salsa de guacamole.

La fotografía compartida por uno de sus acompañantes, donde se puede ver a Obama disfrutando de un nacho mojado en guacamole, se ha convertido en todo un viral en las redes sociales y millones de personas la han compartido en sus perfiles.

Obama hizo una gran orden de Cochinita Pibil, Pollo al Carbón, Camarón, Guacamole y Esquite.

Al pagar el ex presidente dejó una propina de 40 dólares al cajero que tomó la orden de su pedido.

El personal del restaurante no perdió la oportunidad de fotografiarse con Obama, quien posó detrás de unas de las cajas registradoras mientras decía en broma: “Esto es una violación del código de salud pública”.

“Ustedes votaron, así que me retrato con ustedes”, le dijo a uno de los clientes que le pidió permiso para tomarse una selfie con él.

Después de varias rondas de fotografías, Obama se acercó a una de las camareras y le preguntó: “¿Dónde están mis tacos? Todo el mundo está ocupado con tantas fotografías”.

Cuando terminó de comer, a la salida del restaurante lo esperaba una pequeña multitud que se había enterado que estaba dentro del local y entre aplausos caminó hacia el el Suburban en que viajaba para marcharse.

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