Colombia: Se necesita acción urgente del gobierno ya que el aumento de la violencia en las zonas rurales perjudica los derechos humanos: informe de la ONU – Colombia

GINEBRA (26 de julio de 2022) – Los niveles de violencia perpetrados por grupos armados no gubernamentales y organizaciones criminales en las zonas rurales de Colombia tienen un impacto devastador en mujeres y niños, pueblos indígenas, afrodescendientes, líderes comunitarios y personas en particular. Los defensores de los derechos advirtieron un informe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU publicado hoy.

El informe insta al gobierno que asuma el próximo mes a hacer de la lucha contra la violencia una prioridad. Establece una serie de recomendaciones que las autoridades deben implementar con urgencia para proteger la vida y los derechos humanos de las víctimas.

La firma de los acuerdos de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016 vio una caída dramática en la violencia. Según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (INDEPAZ), los asesinatos cayeron de 12.665 en 2012 a 1.238 en 2016. Pero en los últimos dos años, grupos armados no estatales y organizaciones criminales se han involucrado en actividades ilegales como el narcotráfico. Y las minas ilegales han ampliado su presencia en varios puntos de Colombia.

La principal respuesta militar del gobierno no ha logrado detener la expansión de los grupos y la limitada presencia de instituciones civiles está exacerbando la situación, según el informe. La falta de oportunidades de educación y empleo ha aumentado la vulnerabilidad de los niños, niñas y adolescentes al reclutamiento por parte de grupos armados no estatales.

En 2021, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU en Colombia verificó el asesinato de 100 defensores de derechos humanos. Entre el 1 de enero y el 30 de junio de este año, la oficina recibió información sobre 114 asesinatos de defensores de derechos humanos, de los cuales 22 casos han sido verificados hasta el momento.

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Los grupos armados y las organizaciones criminales emplean una variedad de tácticas para obtener el control de las comunidades, incluida la imposición de reglas y restricciones al movimiento de las personas.

“Tenemos que hacer lo que nos digan… hay retenes en la vía donde nos paran hombres con armas pesadas, nos dicen que tenemos que pedir permiso para salir y revisar nuestros teléfonos”, dijo una defensora de derechos humanos en el departamento de Arauca. .

En algunos casos, indígenas y afrodescendientes fueron obligados a participar en actividades ilegales ya abandonar sus formas de vida tradicionales, como la pesca y la caza. El informe señala que la violencia de las pandillas destruye el tejido social de las comunidades y amenaza la identidad cultural y la autonomía. Las comunidades y sus líderes enfrentan grandes riesgos al tratar de proteger su tierra, medios de vida, cultura y medio ambiente.

Este es el caso de la tribu Nasa en la división Kaka, que durante mucho tiempo ha sido blanco de amenazas y ataques. Cuatro líderes de la NASA fueron asesinados en los meses previos a 2022. El informe advierte que la violencia, el narcotráfico y las industrias extractivas amenazan su forma de vida y, de hecho, su propia supervivencia.

Del mismo modo, la situación actual puede acelerar la desaparición de la tribu Jiv, que actualmente cuenta con alrededor de 2.261 y vive a lo largo de las orillas del río Kweriyar.

Los programas de reforma y desarrollo rural deben implementarse y coordinarse con la participación de las comunidades afectadas. Es necesario fortalecer la capacidad de los gobiernos locales, incluidos los de las comunidades afrodescendientes e indígenas.

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“El Estado tiene el deber de proteger a las personas de la violencia y de hacerlo respetando el derecho internacional de los derechos humanos. Por eso instamos al gobierno a adoptar políticas públicas para prevenir y responder de manera efectiva a más violencia, en línea con las obligaciones de Colombia bajo el derecho internacional de los derechos humanos”, dijo la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

«El enfoque del gobierno entrante en la paz y la implementación regional del acuerdo de paz es un mejor enfoque que mi oficina apoya», agregó.

“El diálogo es fundamental para reconstruir la confianza en el gobierno y sus instituciones. Solicito a las autoridades que escuchen las voces de todos los sectores de la sociedad. “Las personas que viven en áreas rurales y remotas son las más afectadas por el flagelo de esta violencia, pero están en mejores condiciones para ayudar a allanar el camino hacia un futuro más pacífico”, concluyó Bachelet.

Lea el informe completo (en español).

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