El pacto social y de renta

Fernando González Urbanega | Durante la última década, desde 2010, los sindicatos y los empleadores han llegado a cuatro acuerdos salariales indicativos de varios años llamados Acuerdo de negociación colectiva estatal. Éstas estuvieron siempre bajo la mirada consensuada de los gobiernos del PP y del PSOE, lo que supuso una razonable garantía de paz social. Acuerdos que respondían a la práctica del consenso que ha sido característica y habitual a lo largo de la historia de la democracia, con raíces en los Pactos de la Moncloa de 1977 que sustentaron la transición. La historia de las relaciones laborales en los últimos 44 años es una historia de consensos de sucesivos acuerdos de diverso alcance que han generado estabilidad.

Cuando los voceros del actual gobierno, encabezados por el Secretario del Trabajo, afirman que la Convención de Reforma Laboral es histórica, muy notable y otras cualidades superlativas, dan crédito a ese fanatismo que tienta a las personas poco conocedoras del pasado reciente. . . Profundizar este espíritu con una carta de ingresos, aunque indicativa, para los próximos años contribuiría a la estabilidad y la recuperación. En un momento crítico en cuanto a las expectativas de inflación y su impacto en la negociación salarial, una señal o recomendación de los interlocutores sociales facilitaría el restablecimiento de una razonable normalidad en la negociación colectiva, estancada desde hace dos años .

El Gobernador del Banco de España hizo un llamamiento en este sentido, pero ni el Gobierno ni la oposición ni los dirigentes de la patronal y los sindicatos respondieron. En estas circunstancias, afectadas por la epidemia y una recuperación tambaleante, una clara señal de evolución salarial traería tranquilidad y confianza.

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Las cuatro AENC, sin poder normativo, aportan una valiosa experiencia de estabilidad social y garantías salariales que evitan la conflictiva y descontrolada carrera por el poder adquisitivo de quienes están en condiciones de hacerlo. Acuerdos realistas entre las partes, respaldados por techos salariales bajos (SMI) y control de acuerdos de subcontratación abusivos, apoyarán la recuperación sin perder competitividad.

Los sindicatos y los empleadores tienen mucha experiencia en negociación. El gobierno puede ayudar incentivando este acuerdo de ingresos a través de un índice nacional o recomendación para la trayectoria de los ajustes salariales en los convenios colectivos. Los ajustes salariales deben tener en cuenta tanto el poder adquisitivo como el volumen de empleo.

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