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Yandro Enrique González fue una de las víctimas del accidente aéreo que se cobró la vida de 112 personas, tras desplomarse un avión que cubría la ruta La Habana – […]

Yandro Enrique González fue una de las víctimas del accidente aéreo que se cobró la vida de 112 personas, tras desplomarse un avión que cubría la ruta La Habana – Holguín, el pasado viernes 18 de mayo. Era dueño del Bar Silvia, un conocido local en Centro Habana, que por años fue reconocido como un “local de mala muerte” pero que de sus manos renació como una cooperativa no agropecuaria (sociedad creada entre trabajadores por cuenta propia e impulsadas por el gobierno de Raúl Castro desde 2012).

Bajo su administración, la esquina donde se encontraba el bar, en la intersección de las calles Vapor y Príncipe, se transformó en un atractivo negocio con una barra en forma de cuchillo, rodeada por 15 butacas, por donde a diario desfilaban habituales y extranjeros en busca de un cierto toque de lo auténtico que el Silvia aún conserva.

Mailén Díaz Almaguer sigue en estado crítico pero consciente y en interacción con el medio

La esquina resurgió. Su fachada marcada por la humedad habitual de la zona fue pintada, su desgastada barra por el roce de los vasos, pulida. Quizás algunos recuerden el videoclip del tema Más Macarena, que el año pasado estrenaron el dúo cubano Gente de Zona y Los Del Rio, pues el bar que se ve en el fondo constantemente es el Silvia. Encima del local sus dueños abrieron un hostal de grandes ventanales y que es rentado bajo el servicio de Airbnb.

Era dueño del Bar Silvia, un conocido local en Centro Habana

González y sus empleados mantuvieron la atmosfera de antaño, pero agregaron novedades que terminaron siendo un atractivo para sus clientes, como amplias pantallas de televisión donde se transmitían partidos de futbol y beisbol.

Sus administradores terminaron también explotando el folklor local que gira alrededor de la barra del Bar Silvia, donde por tradición la casa siempre recomendaba un doble de ron fuerte cubano en vasos baratos.

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Ubicado entre un mercado agrícola y una bodega, está en el medio del incesante ir y venir de gente que busca a veces una pausa para relajar.

La familia de Yandro lleva días envueltos en el luto de la pérdida del joven de 33 años, nacido en Manzanillo, en la lejana provincia de Granma. Desde que se instaló en La Habana junto a sus padres, cuando era un niño, la vida parecía sonreírle. Su madre nunca se adaptó a la vida capitalina y regreso a su ciudad de origen. Allí le llegó la noticia, al Barrio de Oro donde reside, en la mañana del sábado, confirmando la muerte de su hijo.

La familia de Yandro lleva días envueltos en el luto de la pérdida del joven de 33 años

Silvia Méndez, su madre, conto a la prensa que tuvo un mal presentimiento el día del vuelo, incluso persuadió a su hijo para que no tomara ese avión. Al parecer, también Yandro sabía que algo malo podía pasar porque minutos antes de despegar a la muerte le envió un mensaje SMS a su mamá en el que le advertía: “Si me pasa algo, que mi hermano se haga cargo del negocio”.

Yandro fue uno de los cuatro sobrevivientes al estrellarse la aeronave contra la tierra, pero la vida solo le regalo unos minutos, porque murió camino al hospital Calixto García. Sus vecinos aún no se lo creen, aunque están seguros que “debe estar con Dios porque era un buen hombre”.

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