En la mañana de este viernes el presidente cubano Miguel Díaz-Canel encabezó junto al octogenario Raúl Castro el acto central por el 26 de Julio, considerado en la isla el […]

En la mañana de este viernes el presidente cubano Miguel Díaz-Canel encabezó junto al octogenario Raúl Castro el acto central por el 26 de Julio, considerado en la isla el Día de la Rebeldía Nacional, y donde pronunció un discurso en el que ensalzaron a las principales figuras historias del régimen que se mantienen con vida y con destaque especial para el fallecido Fidel Castro.

En sus palabras no faltaron las referencias a los Estados Unidos y la escalada en las tensiones de la política de la administración del presidente Donald Trump en contra de Cuba, quien esta tarde anunció nuevas sanciones contra empresas y hoteles de la isla relacionados con las Fuerzas Armadas Cubanas.

«Cuba, que conoce las distancias éticas y políticas entre esta administración estadounidense y los más nobles ciudadanos de ese país, no ha renunciado a su declarada voluntad de construir una relación civilizada con Estados Unidos», dijo el mandatario cubano ante miles de personas que se dieron cita en la Plaza de la Patria en Bayamo.

De igual forma, destacó en su discursó que las nuevas relaciones con los Estados Unidos deben basarse en el respeto mutuo a nuestras profundas diferencias, según reseñaron agencias estatales en la isla.

Sin embargo, no faltaron sus fuertes criticas contra Trump por la política de enfrentamiento que tiene en contra de Cuba, Venezuela y Nicarague, así como por «las millonarias afectaciones» que provoca el embargo estadounidense sobre la mayor de las Antillas.

«Nos quieren cortar la luz, el agua y hasta el aire para arrancarnos concesiones políticas», señaló Díaz-Canel sobre el supuesto «plan imperial» de Estados Unidos.

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Díaz-Canel quiso separar lo que calificó de «propiedades en manos de malversadores antes de 1959 confiscadas por la Revolución» y las «nacionalizaciones», que presentó como «otra historia» y dijo que se realizaron basadas en el «derecho que la legalidad internacional reconoce a todas las naciones soberanas en función del bien público».

El gobernante aseguró que el Gobierno cubano había negociado en las ultimas decadas los pagos por indemnizaciones a empresas de más de 50 países por las expropiaciones tras el triunfo de la Revolución, pero que Estados Unidos se había negado a hacerlo y prefirieron insistir en activar al Ley Helms-Burton.

Entre las sanciones de Estados Unidos a Cuba, Díaz-Canel habló de la «mayor agresividad para impedir la llegada de combustible a Cuba», ante lo cual buques petroleros tanto de Cuba como de otros países han cambiado de nombre para seguir llevando petróleo de Venezuela a la isla.

«Los cubanos no dudarán en defenderse de quienes intenten arrebatarles la tierra que la Revolución les entregó (…). No, no nos entendemos ni nos entenderemos jamás con los que pretendan devolver a Cuba al estado de cosas que en 1953 llevó a lo mejor de la juventud cubana a asaltar dos cuarteles militares con más moral que armas», arengó.

En otro momento de su discurso, Díaz-Canel anunció «nuevas medidas, propuestas por el pueblo, (que) deberán aprobarse en las próximas semanas y meses».

«El mundo verá lo que somos capaces de hacer y nos acompañará en nuestra resistencia», dijo. «Es hora de hacer un nuevo y urgente llamado a su conciencia», añadió.

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