Japón y la UE deben evitar echar leña al fuego a agudas contradicciones geopolíticas

A la derecha, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el primer ministro japonés, Fumio Kishida, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, anuncian su declaración conjunta en la residencia oficial del primer ministro en Tokio el 12 de mayo de 2022. Foto: VCG

El primer ministro japonés, Fumio Kishida, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebraron el jueves la 28.ª Cumbre UE-Japón en Tokio. La declaración conjunta posterior a la cumbre cubre una amplia gama de temas, desde la economía y el comercio hasta la seguridad, desde el conflicto ruso-ucraniano hasta temas relacionados con China. No solo muestra la ambición estratégica de Japón y la Unión Europea para liderar los cambios internacionales, sino que también refleja el intento de las dos partes de intervenir en los conflictos geopolíticos globales.

Como potencias importantes en la escena internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial, Japón y la Unión Europea han tenido una larga historia de interacción, pero las relaciones entre las dos partes han sido tibias debido a la distancia entre ellos. En los últimos años, marcados por el Acuerdo de Asociación Económica Japón-UE que entró en vigor en 2019, las dos partes han acelerado su enfoque estratégico y ampliado su relación desde la economía y el comercio hasta los campos político y de seguridad. En el contexto del conflicto entre Rusia y Ucrania, esta ronda de interacción entre Japón y la Unión Europea mostró tres tendencias principales.

El primero es su ambición de convertirse en el «tercer polo» del mundo impulsado por la independencia estratégica. En los últimos años, Japón y la Unión Europea han etiquetado su relación como socios globales, afirmando que mantienen el llamado orden internacional basado en reglas como democracias y «defensores de los valores liberales». Con base en esta ronda de interacciones, las dos partes se enfocaron en exagerar el impacto del conflicto ruso-ucraniano y los cambios entre el Indo-Pacífico en el sistema internacional. Su amplia cooperación demuestra su ambición estratégica de dar forma conjunta al Nuevo Orden Internacional. Esto se debe a su pensamiento de evitar confiar simplemente en los compromisos de seguridad de los Estados Unidos, así como a su entendimiento de que no pueden asumir el liderazgo global por sí solos y que es necesario formar un «tercer polo» en conjunto además de China y los Estados Unidos.

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El segundo es el enfoque estratégico de la región del Indo-Pacífico bajo el liderazgo de los Estados Unidos. El conflicto actual entre Rusia y Ucrania no alterará el enfoque estratégico de Estados Unidos en la región del Indo-Pacífico. La ilusión de Washington es que después de debilitar a Rusia, puede concentrarse en comprometerse con China. Estados Unidos también quiere una inversión mínima y, por lo tanto, está más inclinado a empujar a sus aliados y socios globales al frente de la contención de China. Detrás del enfoque estratégico de Japón y la Unión Europea, está el garrote de Estados Unidos. Como pilares oriental y occidental de la hegemonía global estadounidense, las acciones diplomáticas de Japón y Europa no pueden desviarse del camino trazado por Estados Unidos. Su enfoque estratégico puede aliviar la carga de los Estados Unidos, así como llenar el vacío de poder creado por la recesión estratégica de los Estados Unidos, manteniendo la hegemonía del campo occidental.

Europa reconoce que la región del Indo-Pacífico se ha convertido en el centro económico y geopolítico mundial, y que su futuro papel mundial depende en gran medida de su influencia en la región. La Unión Europea debe participar activamente en el gran juego de poder en la región, de lo contrario quedará marginada. La Unión Europea eligió a Japón por su ideología similar, así como por el fuerte poder económico y el potencial de seguridad militar de Japón. El mantenimiento conjunto de la seguridad de las rutas marítimas del Indo-Pacífico y el equilibrio de poder se convirtieron en los dos objetivos estratégicos de Japón y la Unión Europea.

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La tercera tendencia es contener conjuntamente a China en nombre del mantenimiento del «orden internacional». A pesar de las crisis geopolíticas, la Unión Europea no ha suavizado su interés por China. Esta declaración conjunta interfirió descaradamente en los asuntos internos de China y envió una señal muy provocativa. En el futuro, la cooperación en materia de seguridad entre Japón y la UE seguirá estando dirigida principalmente a China.

Japón domina la UE con ambos lados centrándose en China. Japón y la Unión Europea tienen diferentes preocupaciones de seguridad sobre China. De hecho, Japón ha clasificado a China como una gran amenaza, pero no existe ningún conflicto de intereses geopolíticos entre China y la Unión Europea. La UE no correrá riesgos fáciles en el Mar de China Oriental, el Mar de China Meridional y el Estrecho de Taiwán.

La promoción activa de Japón de la cooperación militar y de seguridad con la UE tiene como objetivo no solo ejercer presión sobre Rusia, sino también eludir la opinión pública nacional y las restricciones legales para romper los grilletes militares posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Japón y Europa se centraron en el desarrollo económico, ejercieron moderación en la seguridad militar, promovieron la globalización económica y se beneficiaron de los dividendos de la paz mundial.

A la derecha, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el primer ministro japonés, Fumio Kishida, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, anuncian su declaración conjunta en la residencia oficial del primer ministro en Tokio el 12 de mayo de 2022. Foto: VCG

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El autor es investigador en el Instituto de Estudios Internacionales de China. Opinión globaltimes.com.cn

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