Michael Behn y Javier Bengochea viven en Miami y son los herederos de los dueños originales de los puertos en La Habana y Santiago de Cuba, donde actualmente están ubicadas […]

Michael Behn y Javier Bengochea viven en Miami y son los herederos de los dueños originales de los puertos en La Habana y Santiago de Cuba, donde actualmente están ubicadas dos de las terminales de cruceros más grandes de la nación caribeña.

En una entrevista ofrecida hoy a el diario Nuevo Herald anunciaron que su intención es clara: el próximo 2 de mayo demandarán a todas las compañías de cruceros que atracan en esos puertos para buscar una compensación en las cortes federales, probablemente de la Florida, por los daños económicos sufridos por sus familias cuando les fueron confiscadas ambas propiedades en el año 1961 por el Gobierno de Fidel Castro.

“Las voy a demandar a todas”, dijo Bengochea, cuyos padres poseían en propiedad la terminal principal y varios almacenes de lo que es hoy la terminal donde atracan los cruceros en Santiago de Cuba y que fue nacionalizada por la Revolución en octubre de 1960.

Behn, por su parte, ha creado un listado junto a sus abogados de todas las compañías de cruceros que usan las instalaciones de lo que fue el Havana Docks, una compañía dirigida entonces por su abuelo y que poseía tres muelles y varios edificios que fueron confiscados en noviembre de 1961. En la actualidad, allí radica la terminal de cruceros del Puerto de La Habana y los edificios de la Aduana y la Capitanía del Puerto de la capital.

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Las demandas de Behn y Bengochea cumplen con los requisitos del Titulo III de la Ley Helms-Burton, que exigue que las propiedades que sean reclamadas deben tener un valor original que supere los 50 mil dólares, además de haber sido aceptadas y certificadas como expropiadas por una comisión del Departamento de Justicia (Foreign Claims Settlement Commission).

Los herederos de ambas propiedades aseguran que ya han notificado a las compañias de cruceros que atracan en estos puertos sobre sus intenciones el próximo 2 de mayo, cuando la administración de Donald Trump pondrá en efecto el Título III de la ley Helms-Burton, una provisión que permite presentar demandas en cortes federales para buscar compensación por propiedades que fueron confiscadas por el gobierno de Castro.

“Violaron las leyes nacionales e internacionales”, y señaló que “es imposible estar callados” mientras en Cuba “continúan usando nuestras propiedades”, expresó Bengochea.

Carnival, Norwegian y Royal Caribbean, tres de las compañías que estarán expuestas a demandas tras la puesta en efecto del Titulo III, han dicho que siguen revisando las declaraciones de la administración Trump “para evaluar su impacto” en sus intereses, pero que de momento sus itinerarios a Cuba se mantienen según lo programado e informaran “si algo cambia”.

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