Enrique Santisteban, un actor cubano que supo triunfar en todos los medios
Fecha 21/11/2017
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Este 11 de noviembre se cumplieron 117 años del nacimiento en Manzanillo, antigua provincia de Oriente, de Enrique Santisteban, figura muy querida por los amantes de la historia de la […]

Este 11 de noviembre se cumplieron 117 años del nacimiento en Manzanillo, antigua provincia de Oriente, de Enrique Santisteban, figura muy querida por los amantes de la historia de la radio, la televisión y el cine cubanos.

Decir Santisteban, medio siglo atrás, en el ámbito actoral cubano, era mencionar al representante por excelencia de esta faceta artística en nuestro medio. Para las jóvenes generaciones, su trayectoria en los tres medios de difusión antes mencionados era una patente de calidad. Si bien en el arte de la actuación en la escena y el audiovisual nacionales han existido otras personalidades masculinas descollantes, quizás ninguna otra haya tenido el carisma ni alcanzado el reconocimiento popular que gozó Santisteban.

Adolfo Llauradó, un cubano que estremecía escenarios y lunetas
Enrique Santiesteban junto a María Félix durante su visita a Cuba

Luego de ver frustradas sus aspiraciones de estudiar medicina durante la época de Gerardo Machado, se une a una conocida orquesta tocando la batería y cantando melodías norteamericanas, con lo cual consigue recorrer algunos países de América Latina. Al regreso de esta gira, es contratado como locutor y debuta como galán joven en la compañía de Pepita Díaz y Manolo Collado en el Principal de la Comedia: se despide así de su carrera musical y abraza la de actor.

Ya en 1938 debuta en el cine, con un pequeño papel, en la cinta Ahora seremos felices, de William Nolte y Fred Bain, a la cual siguen, también con pequeñas intervenciones, La canción del regreso (1939), de Max Tosquella y Sergio Miró, Yo soy un héroe (1940), de Ernesto Caparrós, y Manuel García, el rey de los campos de Cuba (1940), de Jean Angelo.

Enrique Santiesteban con César Carbó, Leila Fraga y Gina Cabrera.

En 1940, la emisora radial CMQ solicita los servicios de Santisteban, quien consolida allí su labor actoral, lo que con posterioridad le permite mantener su condición de primera figura tanto en la radio como en el teatro. En la década de los 40, llega a personificar en el medio radial al personaje de Tarzán en una popular serie episódica.

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Se halla más tarde entre los fundadores de la televisión cubana, y aparece en los años 50 en los principales programas dramáticos de la pequeña pantalla (El humo del recuerdo, Conflictos humanos, la telenovela Historia de tres hermanas, etcétera). En esta década, Santisteban aparece en papeles de carácter en algunos filmes cubanos y coproducciones cinematográficas con México (La renegada, de Ramón Peón; Ángeles de la calle, Los que no deben nacer y La mujer que se vendió, de Agustín P. Delgado; Más fuerte que el amor, de Tullio Demichelli).

Enrique Santiesteban en el largometraje “Finlay”

Su versatilidad, demostrada al caracterizar personajes tan disímiles como Zola, Pasteur, Macbeth y Otelo en dramatizados televisivos, se amplió también al asumir roles humorísticos o satíricos en el teatro, el cine (Las doce sillas, Las aventuras de Juan Quinquín, Los sobrevivientes) y la televisión (el alcalde Plutarco Tuero en San Nicolás del Peladero, programa que se mantuvo en el aire por espacio de 18 años).

Su vida se vio truncada en el año 1983, en plenas facultades, como consecuencia de un lamentable accidente automovilístico. Pero por siempre quedaran sus actuaciones para transmitir dolor, odio, alegría, frustración, amor… en obras y personajes que se registran entre lo mejor de la televisión cubana para todos los tiempos.

 

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