El ex General Patricio de la Guardia Font, uno de los militar de más alto rango que fue juzgado por narcotráfico y corrupción durante la recordada causa 1/89, cumple hoy […]

El ex General Patricio de la Guardia Font, uno de los militar de más alto rango que fue juzgado por narcotráfico y corrupción durante la recordada causa 1/89, cumple hoy 30 años de condena y está a la espera de la notificación oficial con la que finalmente se le restauren sus derechos plenos como ciudadano libre.

De la Guardia lleva tres décadas en un régimen de libertad vigilada bajo arresto domiciliario en su mansión en la barriada de Miramar, en La Habana. El próximo 30 de julio cumplirá 81 años, un día después de cumplirse el fin de la sentencia que le fuese impuesta por el tribunal militar que lo juzgó junto a otros altos oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y el Ministerio del Interior (MININT), entre los que estaban su hermano, Tony de la Guardia, y el conocido General Arnaldo Ochoa.

Quienes lo conocen y se relacionan con él aseguran que desde el encierro ha creado una curiosa afición a la pintura, una vocación artística que le ha ganado respeto e interés entre importantes coleccionistas internacionales.

Su gran sueño es pasar una temporada de verano en Soroa, donde su familia conserva una hermosa casa de veraneo desde los años 50, pero aun no llega el salvoconducto. Todos saben que no se trata de un caso cualquiera, su libertad esta en las manos directa de Raúl Castro.

Patricio de la Guardia Font en casa en La Habana

Además, queda claro que salir al extranjero será casi imposible para un Patricio de la Guardia en libertad, lo más seguro es que desde el minuto cero ya sea incluido en la “lista de regulados” que no se le permite viajar al exterior “por razones de seguridad nacional”.

El arresto de Patricio se produjo en la noche del 12 de junio de 1989, en la sede nacional del MININT, luego de ser sacado de la casa donde estaba celebrando su cumpleaños 51. Horas antes había sido arrestado Tony, su hermano gemelo, coronel de Tropas Especiales, quien fue condenado a pena de muerte por fusilamiento en el mismo proceso judicial.

El 7 de julio de 1989 fueron dictadas las sentencias de la Causa No. 1. El tribunal ordeno la ejecución del General de División Arnaldo Ochoa, Tony de la Guardia, el capitán Jorge Martínez y el mayor Amado Padrón, todas las cuales fueron cumplidas una semana después.

Patricio la libró, aunque fue demostrada su supuesta complicidad con los oficiales vinculados a las operaciones de tráfico de drogas, el fiscal del caso, el General Juan Escalona Reguera, no pidió la pena de muerte en su contra porque “no encontraron pruebas de sus relaciones con el narcotráfico”, aunque si tenia conocimiento de las actividades realizadas por su hermano.

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Patricio de la Guardia Font

El tiempo que estuvo en prisión no fue nada fácil. Desde la cárcel de alta seguridad de La Condesa, en la actual provincia de Mayabeque, denunció en cartas escritas a sus familiares sobre las continuas torturas psicológicas que sufrió en desde su arresto pues nunca se declaró culpable de los delitos que se imputaron.

En estas misivas llegó a asegurar que las operaciones de narcotráfico que motivaron la Causa 1/89 fueron “autorizadas por la máxima jefatura del país”.

El fin de su condena vuelve a sacar a la luz uno de los casos más recordados por varias generaciones de cubanos y considerado uno de los escándalos internacional más grandes en los que se vio involucrado el Gobierno del fallecido Fidel Castro.

El escritor cubano Norberto Fuentes, quien desde hace varios años vive exiliado en Miami, es amigo personal de Patricio de la Guardia y reveló en su blog hace unos días que representantes de la Fiscalía Militar visitaron al ex General en su casa para comprometerlo a que en ningun momento solicite la salida del país o realice tramites relacionados con la obtención de su pasaporte.

Patricio y Tony de la Guardia Font durante la celebración del juicio

En su hoja militar fue retirado cuando ostentaba el grado de General de Brigada del MININT. En Chile, fue el recordado jefe de contingencia militar y responsable directo de la seguridad de la Embajada de Cuba en Santiago en los días previos al golpe de Estado de 1973 dado a Salvador Allende por Pinochet. Además, es conocido su desempeño como jefe de la Misión Especial del MININT en la guerra de Angola.

Desde 1997 vive en régimen de semilibertad, aunque en los primeros años volvia prisión cada vez que se producían grandes eventos internacionales en La Habana, como la visita del Papa Juan Pablo II, en el año 1998.

En la ultima década la flexibilidad de su arresto domiciliario ha sido mayor, pues se le permite realizar exposiciones artísticas, y salir con sus amigos a restaurantes, centros culturales y visitas públicas.

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