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Como si al fútbol cubano no le sobraran problemas y chanchullos, ahora han caído sobre la federación de la Isla acusaciones de nepotismo y corrupción. Pedro Stuart, un gran aficionado […]

Como si al fútbol cubano no le sobraran problemas y chanchullos, ahora han caído sobre la federación de la Isla acusaciones de nepotismo y corrupción. Pedro Stuart, un gran aficionado al más universal de los deportes en Cuba e historiador de este deporte, ha revelado en las redes sociales que uno de los hijos de Luis Hernández, presidente de la Asociación de Fútbol de Cuba se fue a hacer turismo a la Florida con la selección cubana que tomó parte en el campeonato de fútbol Sub-20 de la Confederación de Futbol de América del Norte, América Central y el Caribe (CONCACAF).

Stuart denunció que el vástago de Hernández – que forma “parte del cuerpo técnico” – jamás ha trabajado con el fútbol en Cuba, “(…) trabajó ni en Boyeros, ni en Diez de Octubre, ni ocho cuartos“.

Gastos excedidos en la provincia de Ciego de Ávila son posibles señales de corrupción: ¿14 mil CUC gastados en Chambas en el mes de mayo para reposición de bancos?

Conocedor como ninguno de todos los chanchullos de la Asociación Cubana de Fútbol, Stuart reveló que el presidente Luis Hernández dirige el fútbol cubano como si fuera una finca privada en la que prima el nepotismo y el amiguismo.

Afirma Stuart que en la Asociación cubana todos “viven del cuento” y engañan a la FIFA que ha regalado a Cuba millones de dólares para impulsar el fútbol en la Isla y que se han literalmente evaporado.

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La Asociación de Fútbol de Cuba, lejos de ayudar al crecimiento de ese deporte en la Isla, se dedica a mantener a un grupo de parásitos, protegidos de Hernández que viven a su vera.

Stuart no se explica cómo es posible que, a pesar de la ayuda desinteresada de la FIFA, el fútbol cubano, en vez de avanzar, retroceda constantemente. La única explicación, afirma, se debe a que el dinero se coloca donde no se debe emplear. Sin embargo, nadie investiga ni da la cara. Los federativos ni siquiera avisan a la prensa cuando realizan los congresillos con tal de no tener que dar cuentas.

Para gran parte de los periodistas deportivos cubanos, con la actual dirección de la Asociación de Fútbol de Cuba, el fútbol cubano no va a ninguna parte; pues su interés no está en “vivir para el fútbol, sino en vivir de él”.

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