Isla Local

Isla Local Isla Local

Un brote de peste que ya ha matado a más de 140 personas en Madagascar podría mutar y volverse intratable, informa el periódico Daily Mail, citando a Paul Hunter, experto […]

Un brote de peste que ya ha matado a más de 140 personas en Madagascar podría mutar y volverse intratable, informa el periódico Daily Mail, citando a Paul Hunter, experto en enfermedades de la Universidad de East Anglia.

Los especialistas advierten que existe el temor de que la enfermedad se propague a Europa y América a través de pasajeros aéreos, como lo hizo el ébola en 2014. Actualmente diez naciones africanas ya están en alerta para detectar signos de infección.

El profesor Hunter ha advertido que, si bien para un país avanzado sería fácil contener la enfermedad en su forma actual, teme que esta pueda evolucionar hasta convertirse en algo mucho más peligroso.

“Al igual que con cualquier enfermedad, es una verdadera preocupación que mute y se vuelva intratable”, afirma Hunter.

En total, 2.000 personas han sido infectadas y 143 han muerto durante el brote actual en Madagascar, el peor que ha tenido que afrontar el país en los últimos 50 años. La mayoría de esos casos han sido de peste neumónica, una forma más letal de la peste bubónica que devastó a la población de Europa en el siglo XIII.

Mientras que la peste bubónica se transmite a través de las picaduras de pulgas infectadas, la peste neumónica se transmite por el aire, generalmente al toser. Los síntomas incluyen fiebre severa, dolores de cabeza y tos, y los pacientes a menudo tosen sangre.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) de los tres tipos de peste que hay – neumónica, bubónica y septicémica – la neumónica es la más letal y puede matar en 24 horas.

Foto tomada de Google

La peste es una enfermedad que se contagia entre humanos y entre animales. Es causada por la bacteria Yersinia pestis, presente en ratas y ratones salvajes y en sus pulgas.

Manifestantes destrozan tiendas de H&M en África por una publicidad que muestra un niño negro en un jersey que dice "mono"

Su transmisión entre los animales y el ser humano se hace generalmente por la picadura de pulgas infectadas, por contacto directo o inhalación.

Los primeros síntomas son parecidos a los de la gripe: fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, problemas respiratorios, debilidad y tos con sangre o esputo. La infección clínica puede manifestarse de tres formas, dependiendo de la vía de infección: bubónica, septicémica y neumónica.

Foto tomada de Google

Si no se trata, la peste neumónica tiene una tasa de letalidad muy elevada: del 30% al 60%. Si se descubre y trata a tiempo, es curable en casi todos los casos, con antibióticos. La OMS no recomienda la vacunación como forma de protegerse ante un brote.

En cuanto a la prevención, la OMS aconseja evitar las picaduras de pulgas y la manipulación de animales muertos que estén en zonas endémicas de peste. En casos de enfermedad, se recomienda cuarentena.

Foto tomada de Google

La peste más grave

“Probablemente la mayoría de la gente relacione la palabra ‘peste’ con la peste bubónica”, explicó Adam Kamradt-Scott, experto en pandemias de la London School of Hygiene and Tropical Medicine (Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres).

“Ésta se produce por la picadura de una pulga. Afecta a los ganglios y el sistema linfático y provoca pústulas en la piel, muy gráficas y dolorosas. La septicémica, básicamente, infecta el flujo sanguíneo, mientras que la neumónica afecta a los pulmones y es la más grave”.

Esta peste se desarrolla en un máximo de tres días, por lo que, para reducir las posibilidades de muerte, tiene que ser tratada en las primeras 24 horas de la aparición de síntomas.

Foto tomada de Google

Según la OMS, la forma neumónica “es la más virulenta, pero también la menos frecuente, y suele deberse a la diseminación secundaria de una infección bubónica avanzada. Puede transmitirse de persona a persona sin la intervención de pulgas ni otros animales”.

Antecedentes históricos

Publicidad

A mediados del siglo XIV, entre 1346 y 1347, estalló la mayor epidemia de peste de la historia de Europa, tan sólo comparable con la que asoló el continente en tiempos del emperador Justiniano (siglos VI-VII). Desde entonces la peste negra se convirtió en una inseparable compañera de viaje de la población europea, hasta su último brote a principios del siglo XVIII. Sin embargo, el mal jamás se volvió a manifestar con la virulencia de 1346-1353, cuando impregnó la conciencia y la conducta de las gentes, lo que no es de extrañar. Por entonces había otras enfermedades endémicas que azotaban constantemente a la población, como la disentería, la gripe, el sarampión y la lepra, la más temida.

Pero la peste tuvo un impacto pavoroso: por un lado, era un huésped inesperado, desconocido y fatal, del cual se ignoraba tanto su origen como su terapia; por otro lado, afectaba a todos, sin distinguir apenas entre pobres y ricos. Quizá por esto último, porque afectaba a los mendigos, pero no se detenía ante los reyes, tuvo tanto eco en las fuentes escritas, en las que encontramos descripciones tan exageradas como apocalípticas.

Así se vestían los médicos en La Edad Media para tratar la peste
Foto tomada de Google

Sobre el origen de las enfermedades contagiosas circulaban en la Edad Media explicaciones muy diversas. Algunas, heredadas de la medicina clásica griega, atribuían el mal a los miasmas, es decir, a la corrupción del aire provocada por la emanación de materia orgánica en descomposición, la cual se transmitía al cuerpo humano a través de la respiración o por contacto con la piel. Hubo quienes imaginaron que la peste podía tener un origen astrológico –ya fuese la conjunción de determinados planetas, los eclipses o bien el paso de cometas– o bien geológico, como producto de erupciones volcánicas y movimientos sísmicos que liberaban gases y efluvios tóxicos.

Todos estos hechos se consideraban fenómenos sobrenaturales achacables a la cólera divina por los pecados de la humanidad.

Foto tomada de Google

De las ratas al hombre

Únicamente en el siglo XIX se superó la idea de un origen sobrenatural de la peste. El temor a un posible contagio a escala planetaria de la epidemia, que entonces se había extendido por amplias regiones de Asia, dio un fuerte impulso a la investigación científica, y fue así como los bacteriólogos Kitasato y Yersin, de forma independiente pero casi al unísono, descubrieron que el origen de la peste era la bacteria yersinia pestis, que afectaba a las ratas negras y a otros roedores y se transmitía a través de los parásitos que vivían en esos animales, en especial las pulgas (chenopsylla cheopis), las cuales inoculaban el bacilo a los humanos con su picadura.

La peste era, pues, una zoonosis, una enfermedad que pasa de los animales a los seres humanos. El contagio era fácil porque ratas y humanos estaban presentes en graneros, molinos y casas –lugares en donde se almacenaba o se transformaba el grano del que se alimentan estos roedores–, circulaban por los mismos caminos y se trasladaban con los mismos medios, como los barcos.

La bacteria rondaba los hogares durante un período de entre 16 y 23 días antes de que se manifestaran los primeros síntomas de la enfermedad. Transcurrían entre tres y cinco días más hasta que se produjeran las primeras muertes, y tal vez una semana más hasta que la población no adquiría conciencia plena del problema en toda su dimensión. La enfermedad se manifestaba en las ingles, axilas o cuello, con la inflamación de alguno de los nódulos del sistema linfático acompañada de supuraciones y fiebres altas que provocaban en los enfermos escalofríos, rampas y delirio; el ganglio linfático inflamado recibía el nombre de bubón o carbunco, de donde proviene el término «peste bubónica».

La forma de la enfermedad más corriente era la peste bubónica primaria, pero había otras variantes: la peste septicémica, en la cual el contagio pasaba a la sangre, lo que se manifestaba en forma de visibles manchas oscuras en la piel –de ahí el nombre de «muerte negra» que recibió la epidemia–, y la peste neumónica, que afectaba el aparato respiratorio y provocaba una tos expectorante que podía dar lugar al contagio a través del aire. La peste septicémica y la neumónica no dejaban supervivientes.

Foto tomada de Google

Origen y propagación

La peste negra de mediados del siglo XIV se extendió rápidamente por las regiones de la cuenca mediterránea y el resto de Europa en pocos años. El punto de partida se situó en la ciudad comercial de Caffa (actual Feodosia), en la península de Crimea, a orillas del mar Negro. En 1346, Caffa estaba asediada por el ejército mongol, en cuyas filas se manifestó la enfermedad. Se dijo que fueron los mongoles quienes extendieron el contagio a los sitiados arrojando sus muertos mediante catapultas al interior de los muros, pero es más probable que la bacteria penetrara a través de ratas infectadas con las pulgas a cuestas. En todo caso, cuando tuvieron conocimiento de la epidemia, los mercaderes genoveses que mantenían allí una colonia comercial huyeron despavoridos, llevando consigo los bacilos hacia los puntos de destino, en Italia, desde donde se difundió por el resto del continente.

Una de las grandes cuestiones que se plantean es la velocidad de propagación de la peste negra. Algunos historiadores proponen que la modalidad mayoritaria fue la peste neumónica o pulmonar, y que su transmisión a través del aire hizo que el contagio fuera muy rápido. Sin embargo, cuando se afectaban los pulmones y la sangre la muerte se producía de forma segura y en un plazo de horas, de un día como máximo, y a menudo antes de que se desarrollara la tos expectorante, que era el vehículo de transmisión. Por tanto, dada la rápida muerte de los portadores de la enfermedad, el contagio por esta vía sólo podía producirse en un tiempo muy breve, y su expansión sería más lenta.

Foto tomada de Google

Los indicios sugieren que la plaga fue, ante todo, de peste bubónica primaria. La transmisión se produjo a través de barcos y personas que transportaban los fatídicos agentes, las ratas y las pulgas infectadas, entre las mercancías o en sus propios cuerpos, y de este modo propagaban la peste, sin darse cuenta, allí donde llegaban. Las grandes ciudades comerciales eran los principales focos de recepción. Desde ellas, la plaga se transmitía a los burgos y las villas cercanas, que, a su vez, irradiaban el mal hacia otros núcleos de población próximos y hacia el campo circundante.

Al mismo tiempo, desde las grandes ciudades la epidemia se proyectaba hacia otros centros mercantiles y manufactureros situados a gran distancia en lo que se conoce como «saltos metastásicos», por los que la peste se propagaba a través de las rutas marítimas, fluviales y terrestres del comercio internacional, así como por los caminos de peregrinación.

Estas ciudades, a su vez, se convertían en nuevos epicentros de propagación a escala regional e internacional. La propagación por vía marítima podía alcanzar unos 40 kilómetros diarios, mientras que por vía terrestre oscilaba entre 0,5 y 2 kilómetros, con tendencia a aminorar la marcha en estaciones más frías o latitudes con temperaturas e índices de humedad más bajos. Ello explica que muy pocas regiones se libraran de la plaga; tal vez, sólo Islandia y Finlandia.

A pesar de que muchos contemporáneos huían al campo cuando se detectaba la peste en las ciudades (lo mejor, se decía, era huir pronto y volver tarde), en cierto modo las ciudades eran más seguras, dado que el contagio era más lento porque las pulgas tenían más víctimas a las que atacar. En efecto, se ha constatado que la progresión de las enfermedades infecciosas es más lenta cuanto mayor es la densidad de población, y que la fuga contribuía a propagar el mal sin apenas dejar zonas a salvo; y el campo no escapó de las garras de la epidemia. En cuanto al número de muertes causadas por la peste negra, los estudios recientes arrojan cifras espeluznantes.

Foto tomada de Google

El índice de mortalidad pudo alcanzar el 60 por ciento en el conjunto de Europa, ya como consecuencia directa de la infección, ya por los efectos indirectos de la desorganización social provocada por la enfermedad, desde las muertes por hambre hasta el fallecimiento de niños y ancianos por abandono o falta de cuidados.

Los brotes posteriores de la epidemia cortaron de raíz la recuperación demográfica de Europa, que no se consolidó hasta casi una centuria más tarde, a mediados del siglo XV. Para entonces eran perceptibles los efectos indirectos de aquella catástrofe. Durante los decenios que siguieron a la gran epidemia de 1347-1353 se produjo un notorio incremento de los salarios, a causa de la escasez de trabajadores. Hubo, también, una fuerte emigración del campo a las ciudades, que recuperaron su dinamismo.

En el campo, un parte de los campesinos pobres pudieron acceder a tierras abandonadas, por lo que creció el número de campesinos con propiedades medianas, lo que dio un nuevo impulso a la economía rural. Así, algunos autores sostienen que la mortandad provocada por la peste pudo haber acelerado el arranque del Renacimiento y el inicio de la «modernización» de Europa.

 (Con información de Agencias)

Relacionado

Abre portal de Internet de Migración Panamá para los cubanos pedir citas para visas

Con vistas a crear la posibilidad de solicitar una cita para obtener en La Habana la visa estampada a través de internet, el... [ Leer más ]

Embajada de Estados Unidos en Cuba emite comunicado sobre el Programa de Parole de Reunificacion Familiar

A traves de su pagina oficial de Facebook, la Embajada de Estados Unidos en La Habana advirti%c3%b3 hoy lunes que se estan re... [ Leer más ]

Cubana de Aviación informa reajustes en toda la programación de sus vuelos nacionales

Cubana de Aviación, única aerolínea estatal con la que cuenta Cuba, presenta desde hace unos meses una situación extremad... [ Leer más ]
Mas Compartido

Administraciones a la calle y cierre de mercados agropecuarios en La Habana por adulteración de precios y otras violaciones

Administradores demovidos, mercados agropecuarios cerrados y otros en suspenso fueron las medidas tomadas por las autoridades... [ Leer más ]

Comité agrícola del Senado aprueba enmienda que propone financiar ventas a Cuba

Con una enmienda que permitiría el financiamiento privado a las exportaciones agropecuarias de la nación caribeña, el pasa... [ Leer más ]

Hace un año el presidente Donald Trump fortaleció su política hacia Cuba

El pasado 16 de junio se cumplió un año de que el presidente Donald Trump, durante una visita a Miami, anunció que se reve... [ Leer más ]