Las autoridades migratorias y la policía de fronteras de Panamá han alertado el día de hoy sobre una nueva ola de migrantes, mayormente cubanos, que buscan atravesar Sudamérica hacia el […]

Las autoridades migratorias y la policía de fronteras de Panamá han alertado el día de hoy sobre una nueva ola de migrantes, mayormente cubanos, que buscan atravesar Sudamérica hacia el norte, para alcanzar la frontera sur de los Estados Unidos.

De acuerdo a la información publicada por la prensa local panameña, esta oleada de migrantes cubanos arriesgan sus vidas al internarse por el llamado ‘Tapón’ del Darién, un tramo de selva fronterizo entre Colombia y Panamá, que no tiene carreteras ni ley y es considerado uno de los más peligrosos del continente.

El Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (Senafront) asegura que en los últimos meses más de 5000 cubanos han cruzado este tramo, arriesgándose a robos, asesinatos y violaciones por parte de grupos armados que controlan la zona.

Generalmente estos flujos tienen lugar en las temporadas secas, la que se extiende entre los meses de diciembre a abril, pero el ritmo de este año demuestra que la cantidad de cubanos que han cruzado la selva de Darién supera con creces los registros del pasado año.

Los cubanos han volado por años a Ecuador para comenzar su viaje, aunque recientemente muchos han optado por rutas abreviadas que comienzan en Panamá o Nicaragua.

Publicidad

“Nuestra selva es una selva mala, la selva más grande después de la selva del Brasil, una de las selvas más peligrosas”, dijo el comisionado José Samaniego, jefe de la Primera Brigada Oriental del Senafront en Metetí, Darién. “Es bastante peligrosa esa travesía, (con) personas inescrupulosas, coyotes, los guían por esta selva y los abandonan a su suerte”.

Entre los cubanos que han realizado esta peligrosa travesía son comunes los testimonios de robos y asaltos sexuales por bandas criminales de colombianos y panameños.

El otro gran peligro son los ríos de Darién, los que por lo general tienden a subir repentinamente y con furia, arrastrando a su paso a los migrantes que los están cruzando. Las propias autoridades panameñas revelan que el numero de victimas podría ser mayor al que se tiene registrado, pero lo intricado de la zona no permite conocer cifras con exactitud.

La oficina en Panamá de la Organización Internacional para las Migraciones dice que los migrantes salen de la selva “en muy mal estado, con cuadros de deshidratación, enfermedades de piel, respiratorias o gastrointestinales, incluidos bebés, niños pequeños, mujeres solas, mujeres embarazadas y, en algunas casos, adultos mayores”

Samaniego reconoció que el aumento de este año tomó a las autoridades por sorpresa. Después de que los flujos migratorios de 2015-2016 cayeran drásticamente, Panamá cerró varios campamentos y dejó sólo a Peñitas en funcionamiento. Ahora están luchando para rehabilitar otro refugio en Lajas Blancas, donde los migrantes estarían en mejores condiciones.

Publicidad
advertisement
advertisement