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José Martín Porra Porra, un anciano de 67 años fue condenado en Cuba a siete años de prisión acusado de revender medicamentos. Porra Porra, residente en Sancti Spíritus fue detenido […]

José Martín Porra Porra, un anciano de 67 años fue condenado en Cuba a siete años de prisión acusado de revender medicamentos.

Porra Porra, residente en Sancti Spíritus fue detenido por la policía tras demostrarse que se dedicaba a la reventa ilegal de fármacos cuyas recetas conseguía en el Hospital Provincial Camilo Cienfuegos, el Policlínico Sur y el consultorio del médico de la familia; lugares donde se presentaba con regularidad alegando diversos padecimientos.

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El operativo que realizaron las autoridades en su casa permitió decomisar cantidades no precisadas de Hidrocortisona, Dimenhidrinato, Clorpromacina, Viagra, Tramadol, Nitrazepam y algunas sustancias similares a los estupefacientes y psicotrópicos que se encuentran sometidas a control nacional y requieren permisos especiales para su venta.

También se le ocuparon 1 205.00 pesos cubanos y 71 recetas médicas con prescripciones. Según Porra Porra, la tableta más cara, el Sildenafil, la comercializaba a 5.00 pesos cada una.

Tras el operativo, la policía realizó una auditoría de las recetas e interrogó a trabajadores, médicos y farmacéuticos que estuvieron en contacto con el acusado para determinar si existía alguna red de tráfico de medicamentos, lo que no se pudo probar.

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En la nota aparecida en el periódico provincial Escambray se dice que Porra Porra, de 67 años y vecino de Carretera del Jíbaro, mantenía una conducta antisocial, era dado a las borracheras y alteraba el orden público.

También que no mantenía vínculo laboral y que con anterioridad había sido sancionado por hurto y robo con fuerza.

El anciano fue juzgado por el delito de Tráfico ilícito de drogas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas y otras con efectos similares a las drogas y Actividad económica ilícita; por lo que fue condenado a siete años de privación de libertad en el Tribunal Provincial de Sancti Spíritus.

Junto a él fue procesado y condenado a tres años de privación de libertad, subsidiada por trabajo correccional con internamiento, Tomás Fernández Delgado, de 63 años, quien vivía junto a Porra Porra, por conocer la actividad del acusado y no denunciarlo.

Ambos ancianos apelaron la decisión ante el Tribunal Supremo Popular que dejó sin lugar su reclamo.

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